LAS BOLSAS REUTILIZABLES, UN DETALLE NO MENOR
El 1 de Julio de 2,017, el gobierno nacional, buscó un mecanismo para desincentivar el consumo de bolsas plástica en el país en procura de proteger el medio ambiente. Creó el impuesto al consumo de las bolsas de plástico, apareció la Ley 1819 del 2.016, donde se aprobó el cobro de Col$20 por cada bolsa de plástico que se entregara al publico, el primer grupo objetivo de este impuesto, fueron las empresas de régimen común como por ejemplo los grandes supermercados, grandes superficies de cadena, almacenes de prendas de vestir, calzado, entre otros.
En esos momentos, apareció como una gran alternativa para sustituir la bolsa plástica y a la vez cumplir con la nueva ley, las bolsa reutilizables, que eran bolsas fabricadas de materiales resistentes como por ejemplo de tela no tejida (Cambre) y luego comenzaron a parecer, bolsas elaboradas con materiales como el poliéster y otras fibras sintéticas que a simple vista, iban a ¨permanecer¨ con nosotros por mucho más tiempo que las mismas bolsas plásticas. El racional detras del uso de estas bolsas, era precisamente que se pueden reutilizar por más de 100 veces, y esta característica la hizo una alternativa amigable con el medio ambiente.
Sin embargo, lo que en teoría era una solución, podría no serlo más adelante, porque en la práctica, el uso de estas bolsas no se hace de manera adecuada por el público en general y no están siendo reutilizadas de una manera significativa y peor aún, no se pueden reciclar.
El Editorial de Los Ángeles Times aborda precisamente este problema, y es, haber buscado una solución para la eliminación de desechos plásticos, pero abrir la puerta para un problema igual o de mayor efecto nocivo al medio ambiente como lo es, el uso indiscriminado de estas bolsas de fibras sintéticas. El editorial sostiene además que en paises como Estados Unidos, en particular estados como California, ocho años después de la aplicación de la ley que prohíbe las bolsas plásticas de un solo uso, aun lucha contra el aumento de los desechos plásticos.
Por lo tanto, es crucial para todos seguir fortaleciendo las campañas de educación para cambiar nuestras prácticas de consumo y a su vez, buscar alternativas de empaque realmente biodegradables y amigables con el medio ambiente. Es aquí donde las bolsas de papel se presentan como una gran alternativa, sobre todo aquellas que son elaboradas con un porcentaje mayor 50% con materiales reciclados o el uso de bolsas elaboradas con fibras naturales tales como el bagazo de caña de azúcar o la cascarilla de arroz, que son residuos agroindustriales que al final generan menos impacto en la naturaleza, e incluso hacen parte en una economía circular en todo su ciclo de vida.
